LIVE TO DIE

 

 

La ciencia ha avanzado en muchas direcciones, incluso para explorar el espacio, pero el tema de la MUERTE permanece aún en gran parte sin explorarse. Pocos son los médicos, científicos y filósofos que han estudiado el tema de la muerte: el fenómeno de la muerte en sí misma y lo que sucede tras ella; los siempre están mostrando al mundo las verdades acerca del cuerpo humano y su breve existencia en este planeta, o acerca de los átomos y de los cataclismos naturales, pero poco se enseña sobre este terrible final llamado muerte que llega a todos los hombres.

Pocos parecen tener la capacidad o el deseo de estudiarla, y aún con ello, la muerte azota a todo el mundo y espera ineludiblemente a científicos y académicos por igual.

Experimentamos el dolor, el llanto, las enfermedades y heridas, el miedo, la tristeza, el desamor, las decepciones y el deseo hasta que, finalmente, la misma muerte nos engulle y nunca más volvemos a la tierra de los vivos.

En el momento en que un hombre deja el vientre de su madre para ver la luz del sol, es como si firmase un pacto con la muerte. No puede haber ningún agrado ni aversión por ella.

La Biblia dice:

“Por cuanto todos pecaron y fueron destituidos de la gloria de Dios.” “Porque la paga del pecado es la muerte” (Romanos 3:23; 6:23).

“Y así como está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después venga el juicio.” (Hebreos 9:27)

En verdad todos nos moriremos, y si estamos separados de Dios en esta vida, estaremos separados de él por toda la eternidad. Perderemos para siempre los regalos de la vida como el amor, la alegría, la belleza, la verdad, la paz y la felicidad, y sufriremos eternamente los tormentos de la muerte con su angustia, oscuridad, soledad, vergüenza y arrepentimiento.

Una sola persona ha desbloqueado los misterios de la muerte, mostrando a la humanidad la “nueva forma de vivir la vida” y la inmortalidad, a través de nuestro Salvador Jesucristo, “el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el Evangelio” (2ª Timoteo 1:10).

La historia en torno a Él y a su nacimiento ha partido la historia en dos periodos: el de antes de su nacimiento (A.C.), y el de después de su nacimiento (D.C.).

Y la vida y la muerte giran en torno a Él, pues murió por nuestros pecados, fue enterrado y resucitó triunfante por el poder de Dios sobre el pecado, sobre la muerte, el infierno y la tumba. Una gran multitud de discípulos fueron testigos de Su resurrección, y millones de personas en todo el mundo hoy declaran que en verdad Él está vivo.

“Yo soy (…) el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Amén. Yo tengo las llaves de la muerte y del infierno.”(Apocalipsis 1:18)

Jesús se humilló hasta la muerte en la Cruz. Tuvo que sufrir la muerte por todos los hombres, “para que por medio de la muerte destruyera al que tenía el dominio sobre la muerte, es decir, al diablo, y de esa manera librara a todos los que, por temor a la muerte, toda su vida habían estado sometidos a esclavitud.” (Heb.2:9, 14, 15).

Durante su vida en la tierra, Jesucristo dio enseñanzas muy profundas acerca de la vida, la muerte y la inmortalidad. Demostró que Él es la Resurrección y la Vida, curando a enfermos incurables, resucitando a los muertos, devolviendo la vista a los ciegos, el oído a los sordos y haciendo que los cojos caminasen. Enseñó una vida de fe implícita en Dios y cubrió de forma milagrosa las necesidades materiales de quienes buscaron Su ayuda. Enseñó con absoluta certeza acerca de la vida después de la muerte. Cargó con nuestros pecados de forma voluntaria, sufriendo él mismo en la Cruz el castigo que era para nosotros.

Y Jesús resucitó triunfalmente para que podamos creer en él y saber que él es el Camino, la Verdad y la Vida.

El camino: Jesús es el camino vivo que te acerca a Dios Padre haciéndote vencedor en todas las pruebas, de forma que te podrás enfrentar a la muerte sin miedo y en plena certidumbre de tener la vida eterna.

La verdad: Jesús es la Verdad que tu alma anhela conocer, es quien te librará del pecado y del temor.

La vida: Jesús es la Vida eterna a la que la muerte física no podrá poner fin, la vida que se vestirá con un cuerpo incorruptible e inmortal.

Pronto el ángel sombrío de la muerte vendrá a por tu alma, ya sea por accidente, por enfermedad o por viejo. Antes de que te pierdas para siempre en la muerte eterna, considera tu gran necesidad de Jesucristo.

Él dijo: “Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” (Juan 11:25).

Cree en el Señor Jesucristo, arrepiéntete de tus pecados y recíbele como tu Salvador. La muerte no tendrá ningún poder sobre ti, porque Dios te llenará del Espíritu de santidad que resucitó a Cristo de entre los muertos.

Ven, escucha y aprende. La Verdad te hará libre del pecado y de la muerte. Jesucristo, Aquel que es la Resurrección y la Vida, te invita a llegar a esto.

Oración:

“Querido Señor Jesús, me doy cuenta que tengo solo una vida y que pronto acabará. Me doy cuenta que soy un pecador. Ni ninguna de mis pertenencias ni todos mis amigos podrán salvarme. Vengo a ti con un corazón arrepentido y humillado. Me arrepiento de todos mis pecados. Por favor, perdóname y límpiame. Prepárame para conocerte. Amén.”

Para saber más, escríbenos a: contact@sweethourofprayer.net

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Live to die no live forever